Avanzar en el conocimiento humano para mejorar los resultados de salud

Hemos adquirido una mejor comprensión de la complejidad de la toma de decisiones en relación con nuestra salud.
04 octubre 2018
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Las iniciativas en materia de cambio de comportamiento, en el contexto de la salud pública y la salud de la población, están diseñadas para cambiar los hábitos de salud de las personas para prevenir enfermedades o reducir costos. Un tema muy debatido son las campañas de salud, que han tenido un éxito variable a lo largo de los años para conseguir los cambios que pretendían lograr. Durante muchos años, la manera de influir en el comportamiento de la gente en materia de salud pública era proporcionar información, bajo el supuesto de que si las personas saben lo que deben hacer, lo hacen. Este enfoque se basaba en la creencia de que la falta de conocimiento o educación sobre el tema era el principal factor limitante para adoptar comportamientos deseables y saludables.

Más recientemente, hemos adquirido una mejor comprensión de la complejidad de la toma de decisiones en relación con nuestra salud. A veces somos racionales, pero ahora entendemos que esta capacidad está frecuentemente limitada por varios factores:

  • Nuestra capacidad de resolver las cosas
  • La gran cantidad de información disponible
  • Un conocimiento relevante limitado
  • Y la falta de tiempo y energía

    En estos casos, es más probable que tomemos decisiones basadas en atajos mentales o heurísticos, y aquí es donde entran en juego muchas de las teorías de la economía del comportamiento. Quizás la idea más conocida de la economía del comportamiento es que tenemos dos sistemas dicotómicos de pensamiento. Esta idea no fue inventada por Daniel Kahneman, pero se popularizó a través de su libro "Pensar rápido, pensar despacio".
  • El "Sistema 1" es rápido, instintivo y emocional
  • El "Sistema 2" es más lento, deliberativo y lógico

    Sin embargo, más allá del Sistema 1 y del Sistema 2, otros conceptos permiten comprender lo que motiva el comportamiento; por ejemplo la respuesta automática y la respuesta reflexiva. Ahora también comprendemos el poder de la influencia social, la importancia del contexto, el poder subliminal de las palabras u otros factores que pueden cambiar el significado y afectar lo que hacemos, la importancia de las emociones, nuestra tendencia a vivir en el momento presente y muchos otros aspectos que ayudan a explicar decisiones y comportamientos aparentemente irracionales.
    Dadas las fuertes presiones que sufren los sistemas de salud en todo el mundo, un cambio en nuestras prácticas en materia de salud ya no es deseable, sino una necesidad. Por ejemplo, sabemos por nuestras propias fuentes de datos que:

 

  •  194,6 millones de personas en los Estados Unidos y en los países de la UE5 tienen sobrepeso, mientras que otros 153 millones se consideran obesos.
  • En los Estados Unidos, 80 millones de personas son prediabéticas; 37 millones con diabetes de tipo 2, de los cuales 26,9 millones han sido diagnosticados; y 22 millones están en tratamiento por diabetes.
  • El 35% de la población adulta de los principales mercados desarrollados y en desarrollo, es decir alrededor de mil millones de personas, padecen hipertensión. Se prevé que esta cifra, que incluye a los Estados Unidos, los países de la UE5, Japón, Brasil, Rusia, India, China, México y Turquía, aumente hasta llegar al 39% en 2040, es decir 1.300 millones de personas
  • 56,8 millones de personas en los cinco principales países europeos padecen el síndrome metabólico, una cifra que ascenderá a 64,2 millones en 2040. [1]
  • En los Estados Unidos, el 43% de la población general, el 55% de los ancianos y el 54% de los adolescentes no cumplen con su tratamiento. Esto se traduce en 10 a 25% de los ingresos a hospitales y hogares de ancianos, y en 125.000 muertes anuales [2]

Según la OMS, "aumentar la efectividad de las actuaciones que mejoran la adherencia puede tener un impacto mucho mayor en la salud de la población que cualquier mejora de un tratamiento médico específico". [3]

Con nuestro conocimiento y experiencia en la industria de la salud, ha llegado el momento de replantear nuestro propio enfoque, para ayudar a nuestros clientes a comprender el comportamiento de sus propios clientes, y colaborar de manera más activa con el objetivo de influir en los comportamientos de salud deseables.

En nuestro trabajo diario, nos centramos en lo que la ciencia del comportamiento significa para nosotros en la industria farmacéutica y en lo que significa para la investigación de mercado. La teoría de la ciencia del comportamiento se basa en muchos principios, pero hemos identificado los más relevantes para nosotros y lo que hacemos, y los aplicamos para lograr los objetivos comerciales de nuestros clientes. También estamos trabajando en colaboración con nuestros compañeros de Ogilvy Change, especialistas en análisis del comportamiento, y juntos hemos diseñado una estrategia para medir y mejorar la adherencia del paciente, combinando nuestras fuentes de datos, conjuntos de habilidades y experiencia.

Mejorar la adherencia del paciente es fundamental para maximizar la efectividad y mejorar los resultados del tratamiento. Como especialistas en investigación, creemos que deberíamos utilizar nuestras habilidades para desempeñar un papel activo de apoyo a nuestros clientes para que puedan fomentar comportamientos saludables y comprender los factores que los impulsan.

Referencias

1. Epi Database®. Consultado por Kantar Health el 16 de mayo de 2018

2. Aslam F, et al. Hot Topics Cardiol 2012;7(28):7-14.

3. Organización Mundial de la Salud, 2003. Disponible en: http://www.who.int/chp/knowledge/publications/adherence_report/en

 
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