Cuando la creatividad funciona

Kantar Advertising Effectiveness Awards 2026
Lluís Casas
Lluís Casas

Creative & Media Director, Insights Division

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Las campañas ganadoras de los Kantar Advertising Effectiveness Awards 2026 dejan una idea clara: la creatividad vuelve a ocupar un lugar central como motor estratégico del crecimiento de marca.

En un momento marcado por la hiperproducción de contenidos, la aceleración impulsada por la IA y una fragmentación de medios cada vez mayor, la conversación sobre creatividad corre el riesgo de volverse superficial. Surgen constantemente nuevas modas, formatos y tendencias, pero no todas consiguen algo esencial: generar un impacto real y sostenido para las marcas.

Precisamente por eso entender qué hacen las campañas que sí funcionan, y por qué funcionan, resulta hoy más relevante que nunca.

Los Kantar Advertising Effectiveness Awards 2026, basados en la reacción real de las personas ante miles de campañas, ofrecen una perspectiva especialmente valiosa sobre el momento creativo actual. No desde la especulación, sino desde la evidencia. Y también desde la experiencia directa de quienes han desarrollado estas campañas.

De este análisis se desprenden algunas señales claras sobre cómo está evolucionando la creatividad eficaz.

De la fama a la conexión: la influencia como traducción cultural

Durante años, buena parte del debate creativo giró en torno a una dicotomía aparentemente clara: celebrities o creators. Sin embargo, las campañas más eficaces del último año muestran que esta distinción ha perdido gran parte de su relevancia.

La cuestión ya no es quién protagoniza la campaña, sino quién es capaz de traducir una idea de marca al contexto cultural en el que aparece. El foco se desplaza de la notoriedad a la relevancia, del alcance al encaje cultural.

Campañas como las desarrolladas por CeraVe ilustran bien este cambio. Un producto con beneficios funcionales claros logra destacar no porque explique mejor su propuesta, sino porque se integra con naturalidad en el lenguaje y los códigos de la plataforma. El resultado es un contenido que no se percibe como publicidad adaptada, sino como una historia que forma parte del entorno en el que se consume.

Esta evolución no está exenta de tensiones. En muchos casos implica ceder parte del control creativo y asumir que la eficacia no siempre nace del mensaje perfectamente formulado, sino de la autenticidad con la que logra conectar con la audiencia.

Lo que muestran los ganadores es que la creatividad eficaz hoy ya no interrumpe la cultura, dialoga con ella.

La coherencia vuelve a importar (y mucho)

En un mercado obsesionado con la novedad, otra tendencia emerge con fuerza del análisis de las campañas más eficaces: la consistencia de marca no solo sigue siendo relevante, sino que se ha convertido en una verdadera ventaja competitiva.

Lejos de reinventarse continuamente, las marcas que logran un impacto sostenido tienden a construir sobre un núcleo creativo claro. Heinz es uno de los ejemplos más representativos de este año: una idea central bien definida, activos de marca reconocibles y una gran flexibilidad para contar nuevas historias sin diluir la identidad.

Esta aproximación permite algo clave en el contexto actual: moverse con agilidad entre formatos, canales y momentos culturales sin perder reconocimiento. La coherencia, bien entendida, no limita la creatividad; la libera.

Frente al llamado “obsesión por todo lo nuevo”, los casos ganadores muestran que la claridad estratégica reduce la fricción creativa y facilita decisiones más rápidas y efectivas. En un entorno cada vez más complejo, tener claro qué no debe cambiar se convierte en un ancla esencial.

De campañas “multicanal” a sistemas conectados

Si hay un cambio estructural que hoy define la creatividad eficaz, tiene que ver con la forma en que se conciben las campañas.

Las campañas más eficaces ya no se diseñan como una suma de piezas optimizadas por canal, sino como ecosistemas narrativos conectados, donde cada punto de contacto cumple una función específica dentro de una misma historia.

El caso de Victoria (AB InBev México) es particularmente ilustrativo. La campaña se articula alrededor de un momento cultural compartido y se despliega de forma coherente en televisión, digital, creadores, retail y experiencias. No como ejecuciones independientes, sino como capítulos que se refuerzan entre sí.

Este enfoque responde a una realidad cada vez más evidente: buena parte del impacto de una campaña no procede del rendimiento aislado de cada canal, sino de la sinergia que se genera entre exposiciones. La creatividad funciona cuando ayuda a construir sentido acumulado, no cuando se fragmenta.

Además, estos casos cuestionan una idea muy extendida en los últimos años: cuando una historia es relevante, las personas sí están dispuestas a dedicarle tiempo, incluso en formatos largos y claramente vinculados a la marca.

La creatividad como proceso, no como entregable

Al unir todos estos patrones, emerge una conclusión más profunda: la creatividad ya no puede gestionarse como una foto final, como una pieza que se valida y se lanza, sino como un proceso continuo de toma de decisiones.

Más contenido, más mercados, más formatos y una presión creciente por la velocidad hacen inviable el modelo tradicional de evaluación creativa. Las marcas necesitan acompañamiento a lo largo de todo el ciclo de la campaña: desde la definición de la idea hasta la optimización y el aprendizaje continuo.

Aquí es donde la conversación sobre creatividad empieza a desplazarse. De evaluar piezas a orientar decisiones. De medir resultados aislados a entender qué combinaciones de ideas, contextos; y canales generan impacto real.

En ese sentido, la eficacia creativa hoy no consiste en producir más rápido, sino en decidir mejor.

Una señal clara para la industria

Las campañas más eficaces de este año envían una señal nítida al sector: la creatividad que funciona hoy es aquella que se integra en la cultura, se apoya en un núcleo de marca sólido, se despliega como un sistema conectado y se gestiona como un proceso continuo.

No es una cuestión de modas, sino de entender cómo se toman las decisiones creativas en un entorno cada vez más complejo.

Y esa es una de las ideas más claras que dejan los ganadores de este año: la creatividad vuelve a ocupar un lugar central, no como ornamento, sino como motor estratégico del crecimiento de marca.

Los Kantar Advertising Effectiveness Awards integran inteligencia creativa y de medios en un único evento.

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